¿Cómo detectar que el volante bimasa está averiado?

Ignorar esta avería puede acabar sometiendo a todos los componentes del motor a un nivel de vibraciones para el que no fueron diseñados.

El volante bimasa es un elemento mecánico presente en muchos coches modernos de cuya existencia no se tiene constancia hasta que se avería. Cuando esto ocurre, suele generar un gasto inesperado y elevado para los propietarios de los vehículos.

Como su nombre indica, el volante bimasa es un volante de inercia con dos masas. El volante de inercia es un plato metálico, conectado al ciguëñal del coche, cuyo objetivo es transmitir a la caja de cambios la fuerza generada por el motor. El disco de embrague (técnicamente, plato de fricción) se acopla al volante de inercia para transmitir la potencia del coche a la caja de cambios y ponerlo en movimiento.

Todo coche debe tener un volante de inercia ya que el propio funcionamiento del motor genera vibraciones, causadas por las diferentes velocidades a las que se mueven sus pistones. El volante de inercia hace, básicamente, que el giro del motor sea regular y equilibrado. Los volantes de inercia bimasa están compuestos por dos platos metálicos en vez de uno y unidos por una serie de rodamientos y muelles, amortiguando de forma más eficaz las vibraciones generadas.

¿Cómo detectar que el volante bimasa está averiado?

Cuando el volante bimasa se avería o se desgasta en exceso, se nota un mayor nivel de vibraciones procedentes del motor. Estas vibraciones serán especialmente patentes al ralentí, o a bajo régimen de vueltas, y pueden venir acompañadas de un traqueteo o de un sonido de rozamiento entre metales. Otra forma de detectar que este componente está averiado es porque el coche vibra en exceso al soltar suavemente el embrague al iniciar la marcha.

El traqueteo también podría escucharse al apagar el motor, y es que el propulsor debe apagarse de forma suave y silenciosa, no con brusquedad. Una última forma de detectar que el volante bimasa necesita ser reparado o reemplazado es si, al pisar el embrague al ralentí, las vibraciones se minimizan o desaparecen.

¿Qué puede pasar si se ignora la avería?

Si los platos del volante bimasa se desprenden (porque sus muelles se rompan), esto puede causar graves daños en la carcasa de la caja de cambios y en el eje de transmisión. No obstante, antes de llegar a la rotura habría que ignorar durante decenas de miles de kilómetros un volante bimasa en mal estado.

El problema con la avería de esta pieza no es tanto el propio volante bimasa como las vibraciones excesivas a las que se somete toda la cadena cinemática. Es decir, un bimasa en mal estado somete a todos los componentes del motor a un nivel de vibraciones para el que no fueron diseñados. Algo que se agudiza en los motores modernos, diseñados con tolerancias micrométricas.

¿Cuánto cuesta reparar o sustituir un volante bimasa?

Se trata de una operación compleja que requiere el desmontaje de la caja de cambios del coche, por lo que los talleres facturan un mínimo de seis a ocho horas de mano de obra.

Aunque se puede reemplazar solo el volante bimasa estropeado, el coste del plato de fricción del embrague es bajo y suele cambiarse junto al volante. El cambio del volante bimasa puede estar acompañado del cambio del aceite de la caja de cambios, siendo también un buen momento para el reemplazo del retén del cigüeñal, el cual quedará expuesto al retirar el volante bimasa del eje de transmisión del cigüeñal.

Otra alternativa para este tipo de avería es la reparación o reacondicionamiento de la pieza del volante bimasa, aunque gran parte del presupuesto de la reparación se dedica a la mano de obra y el ahorro en la pieza será bastante anecdótico.

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